La venta de datos personales en Tepito: entre la impunidad y el descaro.
Por Blanca Lilia Ibarra Cadena*
26 abril 2010
La sociedad vive en constante movimiento. La globalización, como un proceso económico, tecnológico, social y cultural ha generado grandes transformaciones; una de ellas tiene que ver con la revolución informática que ha cambiado todos los aspectos de la vida diaria. Hoy no se puede imaginar la vida cotidiana sin tecnología, como una condición indispensable para la civilización avanzada. Este proceso ha traído consigo grandes avances pero también numerosos riesgos, muchos de ellos han aparecido sin que la misma sociedad se percate de ellos. Lamentablemente el derecho no tiende ser tan dinámico y con regularidad la sociedad va pasos más adelante que las normas; no obstante, la urgente necesidad de leyes ante los fenómenos sociales repentinos o situaciones que requieren un cuerpo normativo especializado, lleva a que la maquinaria legislativa funcione al buscar ese equilibrio entre la sociedad, las normas y la atención a las necesidades humanas.
Como he compartido con usted en diversos artículos y programas de televisión, la creación de una ley de protección de datos personales en México, no debe postergarse bajo ninguna circunstancia, de lo contrario la sociedad misma verá más vulnerados sus derechos.
En la semana anterior, circularon en diversos medios de comunicación, principalmente en el Diario El Universal, noticias con un impacto social y mediático contundente: la venta de bases de datos de toda la población mexicana.
Esta situación ha generado cuestionamientos y reproches a la autoridad y a los legisladores. ¿La Ley de Protección de Datos Personales llegará demasiado tarde?, ¿El temor social en cuanto al mal uso de la información resultó ser una profecía cierta?, ¿Las autoridades responsables descuidaron su resguardo o se vendieron al mejor postor?, ¿Quién debe responder por esta atrocidad? Estas y otras preguntas se encuentran en el ánimo de la población que se siente vulnerable ante la indiscriminada circulación de sus datos personales; el descontento y el temor sustentan el reclamo social ante esta situación.
Sin embargo, no es la primera vez que se escucha de la venta de bases de datos, es de todos sabido que empresas particulares comercializan esta información para desarrollar campañas de venta de productos a un público meta con características específicas; basta con verificarlo en una computadora que esté conectada a internet.
No obstante, esta situación que muchas veces pasa por alto, se torna aún más crítica cuando la fuga de información tiene como origen alguna dependencia gubernamental o bien cuando se trata de datos cuyo uso es exclusivo de nuestras autoridades a quien confiadamente les otorgamos en su momento, pensando en que les darían un uso responsable y exclusivo para lo que fueron solicitados.
Como señalaba con anterioridad, el periódico El Universal mostró en publicaciones recientes, que en lugares como Tepito, que tiene fama de vender y ofrecer mercancía ilegal, se venden bases de datos al “mejor postor”. Dicho diario señala que los precios varían, dependiendo la base de datos que se trate, pero se pueden encontrar hasta en 12 mil dólares, aproximadamente 153 mil pesos, con información amplia y privilegiada.
Cabe mencionar que especialistas han señalado que las bases de datos almacenadas por oficinas gubernamentales, no son cien por ciento seguras en cuanto a su recopilación y contendido, no obstante no dejan de ser una atractiva fuente de información para el crimen organizado o para otros grupos con intenciones perversas.
Dentro de la amplia gama de contenidos en las bases de datos que se pueden encontrar en Tepito, los reporteros del Universal señalaban el padrón electoral de todo el país, el registro de todos los vehículos, la población carcelaria y los registros de todos los policías con fotografía, entre otros.
A toda luz, con seguridad podemos señalar que los “clientes” asiduos interesados en conseguir las bases de datos, son los delincuentes. Para ejemplificar dicha situación, mencionaremos que si alguna persona necesita dentro del mercado negro un vehículo de lujo con características específicas, una de las base de datos en venta, contiene el modelo, placas, propietario y dirección, por lo que el delincuente, sin un mayor esfuerzo, verifica su base de datos y en consecuencia, sabe exactamente donde encontrar la mercancía.
Es importante señalar que los delincuentes no son los únicos interesados en estas bases de datos, como menciona el periódico de referencia, algunos agentes policiacos consideraron “oportuno” conseguir sus bases de datos en Tepito, puesto que algunas listas, facilitaban el trabajo que demoraría días de búsqueda.
Entonces ¿Qué o quién nos garantiza un resguardo seguro de nuestra información confidencial y de nuestra propia identidad?
Considero que es momento de que la autoridad actúe de manera inmediata e investigue y persiga a los traficantes de información. Aunque tarde, aún es tiempo de que entre en vigor la Ley de Protección de Datos Personales en posesión de particulares, para cerrarle el paso a la delincuencia, pero no se puede quedar sin castigo el grupo de servidores públicos traficantes de información confidencial.
*Blanca Lilia Ibarra Cadena es Comisionada de la Comisión para el Acceso a la Información Pública. Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP. |