Confianza y datos personales
Por Samuel Rangel Rodríguez*
8 marzo 2010
Las organizaciones que infunden confianza y seguridad poseen una ventaja competitiva. Llámese organizaciones de índole público o privado. Desde partidos políticos hasta tiendas departamentales. Esto lo saben muy bien en Europa, sin embargo en nuestro querido México esto no se ha explotado o querido explotar.
Una buena privacidad garantiza un buen negocio. Asegurar la información personal es una forma de conseguir confianza y seguridad.
Mientras esperamos que, los negocios traten los datos de los consumidores con cuidado, muy a menudo (casi siempre) se produce una continua pérdida de información. Es más no sabemos a donde van a parar los datos personales que en todos lados nos piden a diestra y siniestra.
En Europa las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley de datos personales no necesitan desarrollar acciones contra las empresas que no pudieran proteger la información de los consumidores. Generalmente se cumple. En México no. Aquí no tenemos autoridades ni Ley Federal ni Estatal en materia de protección de datos personales, tal y como lo he comentado muchas veces en mis ponencias y artículos. Es una inquietud que tengo y la veo reflejada en la sociedad, el mejor ejemplo es el Internet.
Para muchos usuarios, me incluyo, la capacidad de utilizar Internet de manera anónima es una prioridad fundamental. Creo que la mayoría que la información que comparten al llevar a cabo actividades en Internet no debería asociarse con su identidad. Los seudónimos se ofrecen a veces como una alternativa: existe la posibilidad de crear una cuenta con un nombre de usuarios y una contraseña (u otro mecanismo de validación) que no tiene por que estar necesariamente ligada a una persona. Por ciertas circunstancias, se pretende que el anonimato proteja a las personas que
denuncian prácticas ilegales o, por lo menos, que les proteja contra posibles represalias. Esto todavía no entra a México, salvo la empresa Alianza por la Seguridad en Internet, A.C. que preside Armando Novoa. Esta exitosa empresa en única en su género en México y punta de lanza para las escuelas y universidades. Pueden consulta su página www.asi-mexico.org
Por otra parte, El anonimato es algo de lo que se puede abusar. Tenemos el ejemplo de los correos basura, las calumnias, las difamaciones, las declaraciones manipuladas que pueden afectar el mercado de valores y muchos otros comportamientos negativos que pueden ser encubiertos e inducidos por el anonimato. Otros ejemplos es el uso delictivo de canales de comunicación anónimos.
Otro factor a tener en cuenta es la privacidad y la capacidad de proteger las transacciones de Internet para evitar su exposición. Es posible esperar que haya privacidad mientras al mismo tiempo uno esta siendo identificado.
Además, para determinadas transacciones, es muy deseable que la parte o las partes involucradas tengan una forma de autentificar su identidad de manera veraz. Se trata de un terreno fértil para exploración de marcos jurídicos y tecnológicos para conseguir un equilibrio entre estas tensiones y proporcionar opciones a los usuarios de Internet.
Como podemos ver aún hay mucho que hacer en este tema, sin embargo, México, nuestro querido México tiene un atraso de 30 años en materia de protección de datos personales, yo desde mi trinchera pongo mi granito de arena para señalar esto, ojala haya eco y más voces se sumen al reclamo de legislar en esta materia que es de suma importancia para todos, pues se trata de nuestros datos personales.
*Samuel Rangel Rodríguez es Comisionado Presidente de la Comisión para el Acceso a la Información Pública. Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP. |