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Artículos
 

Un alto a la opacidad

 
Por Samuel Rangel Rodríguez*
15 marzo 2010
 

Estoy convencido de que un cáncer que nos carcome como sociedad, es la impunidad.

¿Cuántos de nosotros estamos desilusionados con el proceder de las autoridades frente al actuar cada vez más descarado de narcotraficantes, políticos y líderes sindicales corruptos?

La transparencia, el acceso a la información y la rendición de cuentas es una herramienta que permite poner límites a la opacidad e inhibe prácticas corruptas, ante los problemas que nos atañen a todos y respecto de los que debemos actuar, veamos:

El poder Legislativo.

Diputados y Senadores, desde el 20 de julio de 2007 han sido omisos en modificar la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información, esto es muy lamentable pues el artículo 6° Constitucional que establece los principios y bases para que el ejercicio del derecho a la información sea para la Federación, los Estados y el Distrito Federal. (Ojo, no habla de municipios!!!) por lo que la falta de modificación de la legislación Federal es una clarísima falta. Es una verdadera lástima.

De la misma manera los legisladores federales han sido omisos en la publicación de la ya comentada -en artículos anteriores- Ley Federal de Datos Personales, la que igualmente tiene dos años en el tintero y tiene como objetivo garantizar a los ciudadanos el debido manejo de sus datos personales.

Lo que podrá ser una solución es expedir una Ley General de Transparencia, tal y como lo ha comentado insistentemente el Dr. Juan Francisco Escobedo, incluso lo ha comentado aquí en Puebla.

La opacidad Sindical

Los sindicatos permanecen como una de las estructuras más opacas y corruptas del sistema mexicano, simple y sencillamente la transparencia no ha llegado a ellos y es que recordemos que una parte de los recursos con los que se sostienen son recursos públicos y debían rendir cuentas sobre su manejo.

Líderes que se valen de padrinazgos y comadrazgos políticos, bonos de marcha jugosos, ventas de plazas, y un sin fin de negocios personales que pocas veces salen a al luz, de entre los que podemos destacar Carlos Romero Deschamps, a Napoleón Gómez Urrutia o Elba Esther Gordillo, quienes sobresalen por ser intocables, todos con yates, casas y millones de dólares en el extranjero, pero sobre todo opacos, impunes, una verdadera ofensa a los mexicanos.

 

Monopolios

En fechas cercanas fuimos informados del ascenso de Carlos Slim -junto a Emilio Azcárraga, Salinas Pliego, Roberto Hernández, Germán Larrea- a la lista de hombres más ricos del mundo.

Y es que en nuestro país tres bancos dominan los servicios financieros, dos empresas controlan los canales de televisión abierta, una empresa controla la red de conexión telefónica, dos grupos de empresariales controlan el mercado del cemento, una empresa controla dos tercios de la producción de harina de maíz, tres empresas controlan la producción de pollo y huevo, dos empresas controlan el 80% del mercado de leche, tres empresas controlan el mercado de carnes procesadas, una empresa controla la producción del pan industrializado y dos empresas controlan la distribución de medicamentos por mencionar a algunos, ante tal escenario ¿ qué oportunidades tenemos los ciudadanos de crecer?

Y es que mientras estas empresas dominantes, con la anuencia de funcionarios débiles o cómplices, hacen lo que se les da la gana, el resto de los mexicanos pagamos el costo por de la falta de competencia. Así somos testigos mudos de como un grupo de monopolistas incrementan su riqueza en 61 % y producen un número cada vez más creciente de pobres y paisanos forzados a un exilio en Estados Unidos.

Autonomía y Sanciones

Mientras instituciones como la Auditoría Superior de la Federación, la Comisión de Derechos Humanos (Federal como local) y las Comisiones de Transparencia (tanto local como federal, no cuenten con la independencia y la fuerza suficiente para hacer cumplir sus determinaciones y para aplicar sanciones para los sujetos que no acaten sus ordenamientos, continuaremos con la simulación que ha existido hasta ahora y en consecuencia con un ambiente en que la opacidad, la corrupción y la desconfianza de los ciudadanos, impiden el crecimiento económico del país y en consecuencia elevar nuestro nivel de vida.

Si a lo demás agregamos el sinnúmero de asesinatos sin esclarecer y ejecuciones todo el día, cifras del INEGI publicadas por el Periódico Reforma el pasado 22 de marzo, señalan que 764,867 jóvenes están en la informalidad, 4 millones 847 mil mujeres se encuentran en este mismo sector y 27 mil jóvenes perdieron su empleo o suspendieron la búsqueda de trabajo de 2001 a 2009, nos deben de hacer reflexionar como ciudadanos y reconsiderar a la transparencia y el acceso a la información, como una opción para acabar con tanta, tanta opacidad e impunidad.

 
    *Samuel Rangel Rodríguez es Comisionado Presidente de la Comisión para el Acceso a la Información Pública. Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP.
   
Fecha de Ultima Actualización: 24-Mar-2010 Horario de Atención:
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