En artículos anteriores, escribí algunos conceptos e ideas que se expusieron en la VI Semana Nacional de Transparencia del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, titulada “Transparencia en las Américas”, misma que se llevó a cabo en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la Ciudad de México.
A continuación retomaremos algunos puntos relevantes del segundo día de la Semana Nacional de Transparencia del IFAI en donde las aportaciones y participación de los conferencistas enriquecieron el evento.
La primera ponencia estuvo a cargo del abogado español José Luis Piñar Mañas, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad SEU San Pablo de Madrid, con el tema titulado “Protección de Datos por los Gobiernos: El caso de los Documentos Nacionales de Identidad”.
Piñar Mañas inició su conferencia adoptando una postura conservadora sobre el derecho a la protección de datos de identidad personal; señaló que “la privacidad implica libertad para elegir lo qué se desea comunicar, cuándo y a quién, manteniendo el control personal sobre la propia información”. Agregó que para efectos de transparencia, deberá existir una autoridad que controle la protección de datos personales, que será distinta a aquella que atenderá la afectación del derecho, es decir en ocasiones será la autoridad penal la encargada de velar por esos preceptos. Finalmente cerró su exposición adaptando una frase de Benito Juárez: “El respeto al dato ajeno es la paz”.
La segunda actividad del día fue un panel titulado “Los límites de la Seguridad Nacional” integrado por Ivette M. Chin, analista en jefe de The National Security Archive de los Estados Unidos; el Dr. Leonardo Curzio, investigador del Centro de Investigación de América del Norte de la UNAM; David Gaitán, Coordinador del Programa de Acceso a la Información Pública, Acción Ciudadana, Capítulo Transparencia Internacional en Guatemala.
Ivette M. Chin explicó la forma en que trabajan las instituciones norteamericanas y destacó que en la administración del presidente Obama hay cambios con señales positivas. La panelista estadounidense manifestó que le llama la atención lo subjetivo que en ocasiones se vuelve la clasificación y la desclasificación de la información.
El Dr. Leonardo Curzio inició su exposición refiriendo que existe un equilibrio complicado con respecto al tema de la transparencia y la seguridad nacional. Señaló en ese sentido que es verdad que no hay democracia sin transparencia y tampoco la hay sin redición de cuentas pero que el Estado requiere de aparatos especializados, inteligentes y seguros para su resguardo.
Puso sobre la mesa de debate la incógnita de ¿cuál es la información que se debe reservar por motivos de Seguridad Nacional? A lo que comentó que en sociedades con alto grado de madurez democrática, es probable que esta pregunta sea superflua, pero no lo es en el México de hoy, ya que es frecuente que se vinculen las fuerzas políticas legales con prácticas de dudosa lealtad constitucional. Concluyó su participación advirtiendo que tal vez haga falta una “Ley de Secretos Oficiales”, para obligar a quien tiene la información a entregarla y a quien la recibe, a hacer un buen uso de ella. |
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Para cerrar el panel, fue el turno de David Gaitán quien manifestó que a raíz de la incorporación de la Ley de Transparencia en Guatemala, el tema de la seguridad nacional empezó a mostrar la deficiencia que existe debido que al poco tiempo de su publicación las clasificaciones con fundamento en seguridad nacional comenzaron a proliferar.
El discurso fue en función de cómo combatir el argumento de seguridad nacional que impide la apertura de la información pública, como por ejemplo la inclusión de la prueba de daño, que refiere a la demostración fehaciente que de permitir el acceso repercuta en un malestar social. De igual forma que se obligue a la publicación de las resoluciones de reserva de información y que se elaboren lineamientos generales para la reserva de la información.
Por último, se cerraron las actividades con el panel titulado: “La Gestión Documental y la Transparencia”. En el participó André Porto Ancona, profesor del departamento de Ciencias de la Información y Documentación de la Universidad de Brasilia. Expresó que es preciso repensar sobre el papel que los archivos ejercen frente a la sociedad, destacando que no se limita a desempeñar una función pasiva de insumos para la constitución de múltiples decisiones de la historia o la construcción de innumerables memorias. La organización archivística debe retratar las actividades reales de las instituciones y en la medida de lo posible ser un espejo fiel de la administración. Y concluyó diciendo que la institución que es responsable tiene un nombre que se llama archivo.”
Posteriormente intervino la profesora de la maestría de Estudios Archivísticos de la Universidad de Columbia Británica en Canadá, Evelyn McLellan. Ella planteó que un buen programa de gestión de archivos, aumenta la capacidad de tomar la decisión sobre qué registros se deben conservar y cuáles destruir. Refirió la existencia de un sistema híbrido, es decir un sistema tanto electrónico como de papel, por lo que deberían tener la capacidad los archivos de poder reproducirse fielmente en ambos formatos.
Para cerrar habló Aída Luz Mendoza, consultora en Archivos Públicos y Privados de la Red Iberoamericana de Protección de Datos. La abogada peruana explicó que los archivos se convierten en el soporte fundamental para luchar contra la corrupción, para probar los hechos delictivos en la función pública, sin embargo, no hay una protección de los mismos. Pidió poner atención especial con los archivos electrónicos, puesto que el resguardo de los mismos requiere de mayor cuidado. Con estas ideas concluyó el segundo día de la IV Semana Nacional de Transparencia del IFAI. |