Saber para decidir
    Contacto
Inicio CAIP Obligaciones de transparencia Plan anual de trabajo Comunicación social Directorios Eventos Estadísticas de transparencia Preguntas frecuentes  
 
 
¿Cómo hacer una solicitud de información?
Ley de Transparencia
¿Cómo presentar un recurso de revisión?
Lo que nos han preguntado
 

EQUIDAD DE GÉNERO: SOLO EN DISCURSO


Por Samuel Rangel Rodríguez*
Sintesis
4 julio 2009

La problemática de desigualdad entre hombres y mujeres en México, no ha podido ser superada, pesar de que se ha reconocido que la consolidación democrática de México, requiere la sólida participación de las mujeres en el ámbito público y privado, lo que hace necesario la creación de mecanismos que garanticen la igualdad de hombres y mujeres el desarrollo el país.

Según datos proporcionados por el INEGI, en el Estado de Puebla, el 47.9 % de la población total son hombres y el 52.1 % son mujeres, lo que equivale a asegurar que más de la mitad de la población de nuestro Estado, esta compuesta por mujeres. Sin embargo y a pesar de que la participación de las mujeres, en todos los ámbitos de nuestro quehacer diario va en aumento, aún nos enfrentamos a circunstancias de carácter social, que dificultan su plena participación en circunstancias iguales a las de los hombres.

De este modo y sin dejar de soslayar la creciente contribución de las mujeres en la economía del Estado de Puebla, a través de su fuerza laboral, es innegable que las condiciones para el acceso a un empleo son desiguales, debido a que se conservan estereotipos para puestos que considerados exclusivamente para el género masculino.

Esta misma circunstancia de desigualdad, se presenta constantemente en las oportunidades para el ascenso y promoción de las mujeres a mejores puestos de trabajo, en las que circunstancias sociales, hacen preferir a hombres que a mujeres para desempeñar puestos de alta gerencia, tanto en los sectores públicos como en los privados.

De igual manera, se deja de reconocer lo que se ha denominado la doble o triple jornada que desempeña la mujer como madre de familia, negándole la compatibilidad entre ambos roles, en horarios laborales, capacitaciones, otorgándole pocas facilidades para la obtención de guarderías en horarios y lugares compatibles con los de su centro de trabajo.

En materia de capacitación, se hace evidente que la capacitación dirigida a las mujeres esta orientada a tareas como manualidades, talleres de corte y confección, belleza, por mencionar algunos, en los que las oportunidades laborales y los ingreso son evidentemente menores, a los que se pudieran obtener en capacitaciones tecnológicas, tal y como los que se imparten a los hombres.

Esta problemática, se acrecienta en las zonas rurales, en la que se ante las pocas oportunidades de educación que enfrentan las mujeres, el acceso al empleo se hace aún más difícil, siendo mejor pagado el trabajo desempeñado en el campo, por los hombres.
Además, si se tiene en consideración que gran parte de la población masculina de nuestro Estado, emigra hacia los Estados Unidos, la problemática se agudiza aún más, porque aunque bien es cierto, las familias reciben dinero de sus familiares en el extranjero, también es cierto que estas no siempre alcanzan a cubrir las necesidades familiares, no son puntuales y en ocasiones este fenómeno destruye a la familia, dejando a las mujeres como cabeza de familia.

En materia de salud, no se debe dejar a un lado la necesidad de la atención especial que deben tener las mujeres en la atención de padecimientos como el VIH/ SIDA o como el papiloma humano.

De igual manera se hace evidente la incipiente participación de las mujeres en el ejercicio de funciones públicas en todos los niveles de gobierno.

En el ámbito familiar, a pesar de los programas implementados para atender el problema de la violencia familiar, no han logrado disminuir los índices de denuncias, siendo la mayoría de los casos generada por los hombres, quienes nuevamente ante circunstancias de tipo social, ocasionan un ambiente de desequilibrio físico, emocional y en ocasiones económico, en el lugar que debiera ser el más seguro: el hogar

Todo esto hace necesario el trabajo decidido de la sociedad y de las autoridades, para crear mecanismos en los que ni hombres ni mujeres sean favorecidos de manera injusta en perjuicio del otro, que garanticen y fomentar una verdadera cultura de equidad de género.

Es necesario trabajar de manera permanente en la eliminación de los obstáculos derivados del reparto tradicional de roles y de los estereotipos sobre la participación laboral de las mujeres. También se insiste en la mejora de los dispositivos de intervención y en un incremento del impacto de las políticas en materia de empleo.

Es necesario que el sector privado y otros actores de la sociedad asuman el compromiso de un pacto social que sume esfuerzos para avanzar en el proceso de transformación cultural e institucional, tanto en los ámbitos públicos como privado, para propiciar las condiciones de un desarrollo equitativo, conforme a los principios de igualdad, no discriminación y una vida libre de violencia y, con las mismas oportunidades para las mujeres y los hombres en México.


*Samuel Rangel Rodríguez es Comisionado Presidente de la Comisión para el Acceso a la Información Pública. Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP.

 
 
 
Sociedad Transparente  
 
Sigue a Sociedad Transparente por:
Vimeo   You tube      
Solicita información pública
INFOMEX
Gobierno del Estado
Gobierno Municipal
Gobierno Federal
CAIP  
 
Síguenos por
facebook   Twitter    
   
Términos y condiciones de uso Políticas de privacidad Actualizada el 09-Jan-2012