¿POR QUÉ EXISTE EL NARCOTRAFICO?
Por Samuel Rangel Rodríguez*
Periódico Síntesis
14 abril 2009
El narcotráfico es un problema amplio y complejo, del que se ha escrito en miles de publicaciones, sin embargo no cabe duda que para que prospere el “súper negocio de la droga” se necesita que exista una buena demanda del producto (sobre todo del lado de los gringos) y aquí, en México como en otros países, se continúe la impunidad y corrupción en todos los niveles del gobierno.
No hay un solo día en que no veamos en cualquier medio de comunicación, la terrible realidad del día a día, decenas de muertos (¿por qué sólo México señala al número de personas que mueren por esta causa?) los cuales son asesinados cada día en formas más crueles, que bajita la mano son decapitados, acribillados y hasta cocinados.
Al elaborar este artículo, analice las razones por las que el que el ser humano recurre a este mortal vicio.
Creo que cada uno de nosotros debemos ser transparentes con nosotros mismos, ser honestos y congruentes.
Sé que por cada consumidor de drogas en el mundo debe haber millones de historias que cuenten el porqué de su adicción, sin embargo creo que en todos los casos hay factores comunes.
Con la finalidad de explicar esto me permito transcribir unas breves líneas escritas por Steve Alten en su libro “El Testamento Maya” (páginas 329 y 459), las cuales me parecer muy ad hoc, para lo que quiero explicar:
“…Quizá sea que seguimos siendo criaturas emocionales, siempre necesitadas de amor, siempre asaltadas por un sentimiento de soledad. Como bebés de treinta mil años de edad que somos, simplemente no sabemos hacerlo mejor. Somos un planeta de niños, la Tierra, un enorme orfanato sin mentes adultas que nos enseñen cómo funciona el universo. Nos hemos visto obligados a aprender solos, por la experiencia, viviendo y muriendo igual que los glóbulos rojos que circulan sin pensar, ajenos a todo, por el organismo de la humanidad, tan jóvenes, tan inexpertos, tan ingenuos…”
“…Que criatura tan lastimosa es el hombre; nace con plena conciencia de su propia mortalidad, y por lo tanto se ve condenado a vivir durante toda su insignificante existencia temiendo a lo desconocido. Impulsado por la ambición con frecuencia caso omiso de su prójimo, se complace en exceso en su egoísta afán por conseguir fama y fortuna, y permite que lo seduzca el mal para llevar a la desgracia a las personas que ama de verdad; su vida, tan frágil, siempre está pendiente de un hilo, al borde de una muerte cuya comprensión no le ha sido dada.
La muerte es la que lo iguala todo. Todo nuestro poder y nuestro deseo, todas nuestras esperanzas y nuestros anhelos terminan muriendo con nosotros, enterrados en la tumba.
Ajenos a todo, viajamos de manera egoísta hacia en gran sueño, concediendo importancia a cosas que no la tienen, sólo para que en el momento más inoportuno nos recuerden lo frágil que es nuestra vida en realidad…”
Estas líneas reflejan mi forma de pensar y creo que tienen mucho de verdad.
Sé muy bien que las adicciones no se quitan con consejos. Pero estoy convencido de que en la conciencia de cada uno de nosotros estas palabras imprimen algo de razón y nos orientan para distinguir entre el bien y el mal.
*Samuel Rangel Rodríguez es Comisionado Presidente de la Comisión para el Acceso a la Información Pública. Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP. |