ELIJAMOS QUÉ PAÍS QUEREMOS
Por Josefina Buxadé Castelán *
Momento
29 junio 2006
Este domingo los ciudadanos mexicanos elegiremos, con nuestro voto, a nuestro próximo presidente, así como a senadores y diputados. La elección del 2 de julio será histórica por tratarse de las primeras votaciones federales después de la transición del año 2000, y porque en la historia reciente ninguna elección ha sido tan pareja (cerrada).
Si bien las campañas han sido las más controversiales en la historia del país, y hemos presenciado situaciones inéditas, al final de cuentas, lo que decide la elección es el voto. De ahí la importancia de que todos acudamos a las urnas. Cada quien votará por el candidato que más le convenza, o por el que considere “menos malo”; pero lo relevante es votar. Lo ideal sería que cada persona otorgara su voto al candidato cuyas propuestas la hayan persuadido, que todos votáramos con conocimiento de causa, convencidos del proyecto de nuestro candidato.
El México de 2006 es diferente al de 2000. Tal vez los cambios no sean tan evidentes como los han querido vender; pero sí ha habido transformaciones. La alternancia en el poder ha sido de lo más relevante. Otro paso adelante, de la mayor trascendencia, lo constituye la aprobación de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información (justamente en junio de 2003) y la creación del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI). Ambas acciones ubicaron a México en el panorama de los temas de segunda generación en cuanto a democracia se refiere.
En ocasiones anteriores hemos comentado que en estos tres años, el acceso a la información y la transparencia han tenido sus altibajos en México. También que las diferencias entre las leyes y órganos garantes conforman un mapa muy desigual de la república; sin embargo, la brecha se abrió y hay que hacer lo que sea necesario para que se abra aún más y no se dé ningún paso atrás.
Los candidatos y la transparencia
El lunes pasado, en la primera plana del periódico El Universal Online, Roberto Rock y Jorge Ramos publicaron una entrevista con Andrés Manuel López Obrador en la que el candidato planteaba cuestiones como el manejo responsable de la economía que hará, así como el compromiso de no convocar a movilizaciones si el resultado final le es adverso. Con respecto al tema de la transparencia, “se manifestó a favor de respetar y fortalecer al Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) como órgano regulador de la transparencia en el país (1). Ésta es una de las muy pocas referencias directas que se hicieron sobre el IFAI en las campañas, y resulta tranquilizante que después del silencio que se dio alrededor del tema de la transparencia, uno de los tres candidatos más fuertes se pronuncie al respecto.
En la misma edición de El Universal, aunque en la página 19, aparece una nota de Francisco Reséndiz, en la que reseña una investigación auspiciada por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, que advierte que los tres candidatos “observan un tratamiento
insatisfactorio en materia de transparencia y rendición de cuentas” (2), ya que “no destacan la importancia de establecer bases sólidas de transparencia sobre las cuales fundar los mecanismos de rendición de cuentas”. Sin embargo, destacan que sobresale la propuesta de Felipe Calderón Hinojosa de “elevar la Ley de Transparencia a nivel constitucional y la creación de foros en la materia y de llevar los avances del ámbito federal a estados y municipios”.
En el mismo estudio se señala que de entre las propuestas de Roberto Madrazo al respecto, destaca la de “quitar facultades a la Secretaría de la Función Pública para dárselas a la Auditoría Superior de la Federación” (3).
Aunque ninguno de los candidatos haya profundizado sobre las acciones concretas para apoyar el acceso a la información, por lo menos es un consuelo saber su postura y sus buenas intenciones sobre el tema. Después del 2 de julio los ciudadanos tendremos el deber de exigirle al nuevo presidente que durante su gestión la administración pública sea transparente, que haya una exhaustiva rendición de cuentas, y que los funcionarios respeten la ley que les obliga a entregar la información pública a las personas que la solicitan.
Qué esperar, qué hacer
Durante el próximo sexenio se tendrá que consolidar la transparencia y el acceso a la información pública tanto a nivel federal como en los distintos niveles de gobierno. Hay que recordar que el derecho a la información –que incluye el derecho de acceso a la información pública- no tiene partido ni color, es un derecho universal que en nuestro país prácticamente ha sido una conquista ciudadana.
Y si bien es cierto que se han dado pasos enormes, también es cierto que hay algunas asignaturas pendientes. La propuesta que retoma Felipe Calderón, de elevar la transparencia a nivel constitucional, ha sido desarrollada por varios académicos, intelectuales e incluso comisionados que han propuesto que en la Constitución se establezca un “piso mínimo” de las obligaciones y condiciones mínimas que deberían cumplirse en todas las legislaciones. Otra asignatura pendiente es la de incluir a los partidos políticos como “sujetos obligados” a rendir cuentas y a responder por sí mismos -y no a través del Instituto Federal Electoral, como se hace ahora- las solicitudes de información de los ciudadanos.
Este reciente proceso electoral nos muestra la importancia de que los partidos también rindan cuentas y respondan directamente a los ciudadanos. Y las elecciones del próximo domingo también apuntalarán un proyecto de país. Que sea el que los ciudadanos queramos. |