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Artículos
 
C = M + D – A
 
Por Roberto Díaz Sáenz*
Cambio
18 mayo 2006
 

La mayoría de los estudios sobre el mal de la corrupción se enfocan al daño económico que produce; algunos proponen maneras de contrarrestarla y otros hasta lo imposible por mantenerla. Los primeros consideran que reformando el sistema legal para incrementar las penas impuestas a quienes cometen actos de corrupción reduciría en gran medida dicho mal; otros afirman que ese problema descansa en los bajos salarios que reciben la mayoría de los burócratas en relación con los empleados del sector privado con responsabilidades comparadas; unos más consideran que los sobornos son difíciles de sostener allí donde prevalecen condiciones de competencia perfecta. Lo cierto es que mientras existan multiplicidad de actos para obtener un servicio los servidores públicos tendrán la oportunidad de beneficiarse ilícitamente al cometer actos corruptos.

¿A QUÉ ES IGUAL LA CORRUPCIÓN?

Siguiendo a Klitgaard (1), la corrupción incluye una fórmula general donde corrupción (C) es igual al poder monopólico (M), más el grado de discrecionalidad (D), menos rendición de cuentas o “accountability” (A)

Si bien la corrupción puede presentarse por la ausencia de rendición de cuentas, no significa que sean lo mismo, esto es, la transparencia y la corrupción se relacionan pero no son sinónimos.

CAUSAS Y EFECTOS

Según el Banco Mundial las causas de la corrupción se centran en la carencia de controles y rendición de cuentas, en la falta de aplicación de la ley, el funcionamiento imperfecto del sistema judicial, el exceso en regulaciones gubernamentales y los intereses creados entre las elites principalmente, sin olvidar en menor medida, los bajos salarios y la debilidad social. El primer efecto de la corrupción es la pérdida de la credibilidad del sector público, esto es, de esa confianza que hacer ganar elecciones el día de mañana; en menor proporción afecta a la gobernabilidad, a la desigualdad social y al aumento de pobreza; aunque el empeoramiento de la situación económica, la pérdida de la inversión extranjera y el debilitamiento de las finanzas públicas también recienten ciertos efectos.

En este sentido, la corrupción inhibe la inversión del sector privado, hace que las cosas no funcionen, provoca que los que más tienen sean inmunes y todo esto repercute en las diferencias tan radicales en el tema de ingreso y sobre todo en la calidad de vida

 

de las personas. Entonces si el derecho a exigir la rendición de cuentas se traduce en el derecho de las personas a mejorar su calidad de vida, es en el ejercicio del mismo donde ubicamos una verdadera posibilidad para transformar cualquier estado corrupto.

Con todo esto el camino hacia la estrategia de lucha contra la corrupción se presenta si existe voluntad política para la obtención de un diagnóstico para que basándose en el mismo se trabaje mediante acciones colectivas monitoreando y evaluando los resultados; así la reforma institucional puede reducir los índices de la corrupción.

En este sentido necesitamos sumar mejores sistemas de información + un control de la discrecionalidad arbitraria + rendición de cuentas + fortalecimiento de la sociedad civil.

Si se desea un desarrollo democrático de en los sistemas políticos nacionales, los temas de transparencia y rendición de cuentas son necesarios en la planeación de políticas públicas. Requerimos del impulso de instituciones y normas que favorezcan el combate a la corrupción y que favorezcan y fomenten tanto la transparencia como el acceso a la información pública; se necesitan acciones conjuntas para mejorar la implementación de las políticas de transparencia en las organizaciones públicas.

Hay dudas sobre qué es lo que se tiene que transparentar, la reserva infundada sobre el tema es latente, también en el cómo se debe hacer y sobre todo qué nuevo rol debe asumir el nuevo servidor público.

La realidad muestra que en tanto el ciudadano de a pie no conozca la importancia y conveniencia de solicitar a su gobierno información, el ritmo no acelerará el proceso hacia la transparencia. Hay tareas que no resultan sencillas y asumirlas significa un interesante reto, crear conciencia y cultura en materia de transparencia y rendición de cuentas además de proponer soluciones que fortalezcan y eficienticen el quehacer gubernamental, debe ser tarea de todos.

No podemos ser ajenos al desarrollo de nuestro Estado; no debemos ser indiferentes ante la posibilidad de participar en las políticas públicas, no permitamos la discrecionalidad de los actos gubernamentales.

 
    *Roberto Díaz Sáenz es Comisionado Presidente de la Comisión para el Acceso a la Información Pública. Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP
   

     
(1) Klitgaard, R. 1988. Controlling Corruption. Berkeley y Los Angeles, Estados Unidos: University of California Press.    
   
Fecha de Ultima Actualización: 24-Mar-2010 Horario de Atención:
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