La mayoría de los estudios sobre el mal de la
corrupción se enfocan al daño económico que produce;
algunos proponen maneras de contrarrestarla y otros hasta lo imposible
por mantenerla. Los primeros consideran que reformando el sistema legal
para incrementar las penas impuestas a quienes cometen actos de corrupción
reduciría en gran medida dicho mal; otros afirman que ese problema
descansa en los bajos salarios que reciben la mayoría de los
burócratas en relación con los empleados del sector privado
con responsabilidades comparadas; unos más consideran que los
sobornos son difíciles de sostener allí donde prevalecen
condiciones de competencia perfecta. Lo cierto es que mientras existan
multiplicidad de actos para obtener un servicio los servidores públicos
tendrán la oportunidad de beneficiarse ilícitamente al
cometer actos corruptos.
¿A QUÉ ES IGUAL LA CORRUPCIÓN?
Siguiendo a Klitgaard (1), la corrupción
incluye una fórmula general donde corrupción (C) es igual al poder monopólico (M), más el grado de discrecionalidad (D), menos rendición de cuentas o “accountability” (A)
Si bien la corrupción puede presentarse por la
ausencia de rendición de cuentas, no significa que sean lo mismo,
esto es, la transparencia y la corrupción se relacionan pero
no son sinónimos.
CAUSAS Y EFECTOS
Según el Banco Mundial las causas de la corrupción
se centran en la carencia de controles y rendición de cuentas,
en la falta de aplicación de la ley, el funcionamiento imperfecto
del sistema judicial, el exceso en regulaciones gubernamentales y los
intereses creados entre las elites principalmente, sin olvidar en menor
medida, los bajos salarios y la debilidad social. El primer efecto de
la corrupción es la pérdida de la credibilidad del sector
público, esto es, de esa confianza que hacer ganar elecciones
el día de mañana; en menor proporción afecta a
la gobernabilidad, a la desigualdad social y al aumento de pobreza;
aunque el empeoramiento de la situación económica, la
pérdida de la inversión extranjera y el debilitamiento
de las finanzas públicas también recienten ciertos efectos.
En este sentido, la corrupción inhibe la inversión
del sector privado, hace que las cosas no funcionen, provoca que los
que más tienen sean inmunes y todo esto repercute en las diferencias
tan radicales en el tema de ingreso y sobre todo en la calidad de vida |
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de las personas. Entonces si el derecho a exigir la rendición
de cuentas se traduce en el derecho de las personas a mejorar su calidad
de vida, es en el ejercicio del mismo donde ubicamos una verdadera posibilidad
para transformar cualquier estado corrupto.
Con todo esto el camino hacia la estrategia de lucha
contra la corrupción se presenta si existe voluntad política
para la obtención de un diagnóstico para que basándose
en el mismo se trabaje mediante acciones colectivas monitoreando y evaluando
los resultados; así la reforma institucional puede reducir los
índices de la corrupción.
En este sentido necesitamos sumar mejores
sistemas de información + un control de la discrecionalidad
arbitraria + rendición de cuentas + fortalecimiento
de la sociedad civil.
Si se desea un desarrollo democrático de en los
sistemas políticos nacionales, los temas de transparencia y rendición
de cuentas son necesarios en la planeación de políticas
públicas. Requerimos del impulso de instituciones y normas que
favorezcan el combate a la corrupción y que favorezcan y fomenten
tanto la transparencia como el acceso a la información pública;
se necesitan acciones conjuntas para mejorar la implementación
de las políticas de transparencia en las organizaciones públicas.
Hay dudas sobre qué es lo que se tiene que transparentar,
la reserva infundada sobre el tema es latente, también en el
cómo se debe hacer y sobre todo qué nuevo rol debe asumir
el nuevo servidor público.
La realidad muestra que en tanto el ciudadano de a pie
no conozca la importancia y conveniencia de solicitar a su gobierno
información, el ritmo no acelerará el proceso hacia la
transparencia. Hay tareas que no resultan sencillas y asumirlas significa
un interesante reto, crear conciencia y cultura en materia de transparencia
y rendición de cuentas además de proponer soluciones que
fortalezcan y eficienticen el quehacer gubernamental, debe ser tarea
de todos.
No podemos ser ajenos al desarrollo de nuestro
Estado; no debemos ser indiferentes ante la posibilidad de participar
en las políticas públicas, no permitamos la discrecionalidad
de los actos gubernamentales. |