TRANSPARENCIA Y VOTO
Por Roberto Díaz Sáenz*
Cambio
6 abril 2006
Platón en su libro “La República” refiere que un pastor del Rey de nombre Giges un día encontró una sortija con piedra y oro. Muy pronto este pastor descubrió que al volver la piedra hacia el interior de la mano se tornaba invisible. Con el tiempo esta sortija sirvió para seducir a la Reyna y valerse de ella para matar al Rey y apoderarse de su Reyno.
En todos los tiempos, la aspiración recóndita del poder absoluto no ha sido otra que la de tener la capacidad de alterar la visibilidad con la invisibilidad. El mayor poder posible surge de la posibilidad de obrar en el mundo real sin ser visto por ninguno. La situación de mayor indefensión y de carácter de poder, inversamente es aquella en que se encuentra aquél que es visto y está en imposibilidad de saberlo, pese a que se generen consecuencias materiales que lo afecten.
En todo régimen democrático existe un sistema de pesos y contrapesos, donde al lado oscuro de la administración, se le quiere alumbrar o descubrir; la confianza, elemento indispensable para generar participación ciudadana, se ha convertido en el problema más recurrente. ¿Cómo hacer que la gente tenga interés en tal o cual tema? ¿De qué manera se puede despertar a los estudiantes para que participen en las políticas públicas? ¿Cuál es el motivo de los ciudadanos para no confiar en sus autoridades?
Será que muchos servidores públicos cuentan con sortijas como la de Giges o tal vez su empeño en desarrollar los mismos efectos los distrae tanto que se despreocupan por atender la responsabilidad para la cual está contratado.
La información es un derecho humano universal, con información se da la opinión crítica, la discusión, la participación, la crítica y el cuestionamiento constante al ejercicio del poder. Durante el Congreso Nacional de Transparencia llevado acabo en Zacatecas la semana pasada, algunos políticos afirmaban que “la rendición de cuentas y la transparencia no venden(1), es decir, no son un producto que le sirva al político para que el ciudadano vote por él. Afirmación que no comparto ya que nunca antes en la historia de este país, tanto los medios de comunicación, como los empresarios y la sociedad en general, necesitamos confiar en la clase política. Recordemos que los principales problemas que enfrentan los partidos en la actualidad, son “la falta de confianza de la ciudadanía (76%), la incapacidad de sus organizaciones para generar una mejor gestión económica y social (63%) y la ausencia de
transparencia o asociación de la actividad política con actos de corrupción (63%) (2)” De la encuesta anterior y en términos propositivos, los entrevistados destacaron la importancia de transformar las estructuras tradicionales de los partidos, en verdaderas organizaciones representativas con mecanismos abiertos y democráticos para la elección de sus representantes. Asimismo, se coincidió en la necesidad de desarrollar capacidades para concertar e implementar políticas públicas que respondan efectivamente a las demandas de la población. Un participante comentó que cuando las plataformas de campaña no corresponden con las acciones de gobierno, existe la sensación que los políticos son corruptos o mienten para ganar elecciones.
En este sentido, si dentro de las plataformas electorales los candidatos a presidencia de la república no incluyen de manera puntual los temas de transparencia y rendición de cuentas, con independencia de los instrumentos de anticorrupción, la confianza seguirá esperando. El cáncer del abstencionismo no apareció de manera espontánea, mientras no se supere el déficit de representatividad que generan estructuras desconectadas de la población, la confianza no regresará. La creación de lazos con la ciudadanía y la inclusión de sectores tradicionalmente subrepresentados o excluidos es un tema que deben resolver todos y cada uno de los partidos políticos. Habrán que desarrollar estrategias que faciliten el intercambio con distintos tipos de sectores y audiencias, así como insertarse en una política donde el escándalo-corrupción, se convierta en transparencia e información. Comparto la opinión del Coordinador de la Mestría de Derecho de la Universidad Anahuác del Sur en el 2003, Francisco Javier Acuña en el sentido de que “el sistema del botín o despojo, propicia una gran movilización…en sexenios pasados, los cambios enormes de gabinetes propiciaban que los grupos fueran de un lado a otro, recorriendo las instituciones públicas con una prespectiva patrimonialista del encargo público, que el funcionario lleva consigo implícitamente, como algo legítimo, que consistía en la recuperación del costo de llegar al cargo (3)” De acuerdo con un diagnóstico realizado por la Comisión de la Juventud de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), 83 por ciento de los jóvenes consultado (4) no tiene simpatía por ningún partido político, debido a los escándalos de corrupción y al desinterés que muestran por los problemas de la población. Entonces, ¿el llamado “producto” rendición de cuentas y transparencia pueden influir en la toma de decisiones en cuanto al voto? |