En Puebla, algunos ciudadanos desconfían del gobierno, quizá más
después de los hechos de febrero. Sin embargo, las autoridades
tienen en sus manos una herramienta que podrían utilizar para
aumentar su credibilidad y legitimarse ante los gobernados. Esta herramienta
es la transparencia y el acceso a la información pública.
Por
ley, las personas pueden preguntarle al gobierno lo que les interese
saber, pueden solicitarle copias de documentos; y las autoridades deben
responderles de manera veraz.
El jueves pasado, la Comisión para el Acceso a la Información
Pública (CAIP) ofreció una conferencia de prensa para
informar cómo han cumplido la autoridades la ley durante este
primer mes en el que ya deben estar en sus páginas electrónicas
todas las obligaciones de transparencia marcadas en el artículo
9, y ya se han presentado las primeras solicitudes de acceso a la información
pública.
Hasta la semana pasada, y de acuerdo con una evaluación realizada
por la propia CAIP, las dependencias habían obtenido un 8.2
de promedio como calificación en sus páginas electrónicas. ¿Quiere
esto decir que ya está superada la prueba de la transparencia?
No. Desafortunadamente, ese 82 por ciento es un indicador de la información
que se encuentra en las páginas, pero no necesariamente implica
una real apertura. El instrumento de medición utilizado por
la CAIP consiste en determinar, con un “sí” o un “no”,
si se cumple determinada fracción.
En el renglón de remuneraciones, por ejemplo, que es uno de
los más comentados y discutidos porque a la gente le despierta
interés saber cuál es el sueldo de los funcionarios,
las dependencias se limitaron a publicar un tabulador –el mismo
en todas las dependencias- en el que se establece como sueldo por cargo
un rango (tope mínimo y tope máximo), sin desglosar ni
especificar nada. ¿Estrictamente se está cumpliendo
con la ley? Estrictamente, sí. ¿Eso es transparencia?
No. ¿Esa información le aclara a la gente lo que quiere
saber? Definitivamente no.
En la calificación de ese rubro, no se les puede poner a las
dependencias “no”, porque sí publicaron la información,
que es lo que considera el instrumento de medición; pero no
la pusieron completa, no es abierta, no es transparente, no es lo que
se esperaba.
En este sentido, el presidente de la CAIP, Roberto
Díaz Sáenz,
invitó a los periodistas a revisar cómo decidió la
Comisión dar cumplimiento a la fracción III. El Pleno
optó por publicar: puesto, sueldo, compensación, despensa,
percepción bruta, ISPT, |
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ISSSTEP, seguro de vida, total deducciones,
percepción neta e incluso las prestaciones anuales (prima vacacional,
vacaciones, aguinaldo). No faltó el medio que tomó esa
información como la nota. Son los costos de la transparencia,
y la CAIP los asume. Al final del día, la transparencia es más
importante que el sueldo que pueda ganar y hacer público un
funcionario.
La CAIP está preocupada por esta situación
de cumplimiento a medias y lleva a cabo reuniones de trabajo con la
dependencias, para concientizarlas con respecto a la importancia y
el sentido real de la transparencia.
Por lo que se refiere a las solicitudes de información,
en la misma conferencia de prensa se dio a conocer que hasta esa fecha
se habían recibido en el Poder Ejecutivo, sus dependencias y
entidades, 121 solicitudes, de las cuales el 40 por ciento ya habían
sido concluidas. Esos datos se proporcionaron con base en información
que hizo llegar a la CAIP la Fiscalía Anticorrupción.
Se dijo incluso que en promedio las respuestas se estaban proporcionando
en 3 días, cuando el plazo establecido por la ley es de 15 días
hábiles.
A partir de la conferencia de prensa, algunas personas
comenzaron a llamar a la CAIP para comentar que habían hecho solicitudes
de información y la respuesta de la autoridad era que “la
solicitud había sido rechazada”, o que se tenían
que presentar personalmente, con una identificación oficial,
para solicitarla, o que la información era “reservada”.
Otra vez, no se ha entendido el sentido del acceso a la información.
La CAIP invitó a esas personas a interponer a la brevedad un
recurso de revisión, para que sea la Comisión quien analice
las respuestas proporcionadas por las autoridades y en su caso las
revoque.
Hasta el momento (ayer, lunes, al mediodía) no se ha recibido
ningún recurso de revisión. Por tanto, no se vale decir
que la Comisión para el Acceso a la Información Pública
no sirve de nada o no está funcionando. Cuando lleguen los primeros
recursos –siempre en los diez días hábiles siguientes
a la fecha en la que la autoridad negó la información
o la entregó incompleta- los ciudadanos tendrán la oportunidad
de constatar que la CAIP sí sirve, sí les sirve. La CAIP
está para servirle a la sociedad. La CAIP está para vigilar
que el derecho de acceso a la información pública se
cumpla con plenitud y con garantías.
Si el gobierno cumpliera, si el gobierno contestara
adecuadamente, podría legitimarse y generar confianza. |