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Mañana puede ser un gran día

Por Josefina Buxadé Castelán *
Momento
13 febrero 2006

Mañana, por fin, es 17 de febrero. La fecha esperada por las personas que desean hacer solicitudes de información pública al gobierno de Puebla y por las que quieren revisar la información que estará desde temprano en las páginas de secretarías y dependencias.
Para celebrar este importante día, hoy, que es la víspera, habrá un acto a las 12:00 horas en el salón El Alto del Centro de Convenciones, al que acudirán los “Sujetos Obligados” por la Ley: el titular del Poder Ejecutivo del Estado, los responsables de las dependencias y entidades; los representantes de los poderes Legislativo y Judicial; los titulares de los órganos autónomos y varios presidentes municipales de todo el Estado. Además, estará el comisionado del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) Juan Pablo Guerrero Amparán y, obviamente, la Comisión para el Acceso a la Información Pública (CAIP).
El sentido de esta ceremonia, que se espera sea poco ceremoniosa, es hacer una declaración pública de la trascendencia que tiene para el Estado el inicio del derecho de acceso a la información pública, y de la voluntad política que existe para transparentar la gestión y rendir cuentas.
Hoy, todo debe estar a punto para que mañana, viernes 17, las personas puedan ejercer este derecho que es una garantía individual y representa un bien social.
La CAIP lleva más de un año de trabajar arduamente en la difusión de la importancia del derecho de acceso a la información y se ha concentrado en dos frentes: por un lado, la capacitación a los funcionarios públicos y, por otro, la difusión entre diferentes sectores de la sociedad a través de charlas, talleres, la 1ª Semana de Transparencia y Acceso a la Información Pública y participación en medios de comunicación. La semana pasada se presentó a los medios la campaña de difusión que ayudará a informar a la sociedad.

A partir de mañana

Los seres humanos, ya se sabe, la damos mucha importancia a las fechas, a los aniversarios, y por eso la primera fase de la campaña de difusión se centra en crear expectativa en torno al día 17; pero nadie es tan ingenuo como para pensar que a partir de mañana, por decreto, toda la administración pública entregará, sin chistar, toda la información que le soliciten las personas; que a partir de mañana todos los funcionarios transparentarán totalmente sus actos. Mañana, más bien, es el inicio de una era, de un nuevo proceso, de una etapa de aprendizaje.
Mañana, con toda seguridad, llegarán las primeras solicitudes de acceso a la información; pero tal vez no todas estén bien formuladas o sean claras con respecto a lo que se quiera saber. Mañana algunas unidades administrativas de acceso a la información de cada dependencia y entidad recibirán esas primeras solicitudes y las turnarán a las áreas responsables de la información. La próxima semana los funcionarios de diferentes niveles recibirán las solicitudes y tendrán la posibilidad de hacer todo lo posible por responder, apegándose a la ley, o buscarán la manera de no contestar. Lo deseable es que, de acuerdo con la ley entreguen la información. La inmensa mayoría de la información que posee el gobierno es pública; las excepciones están consideradas en la propia ley y la CAIP ha emitido lineamientos para ayudar al proceso de clasificación de la información, siempre bajo el principio de publicidad.

Preocupaciones

Una de las principales preocupaciones de los funcionarios es si se podrá preguntar todo. Sí. ¿Todo de todo? Como dice Javier García Blanco, la información es pública mientras no se demuestre lo contrario. La excepción en esta ley la constituye una mínima parte de la información: la clasificada.

Ésta puede ser confidencial o reservada. La confidencial se refiere a los datos personales de los que ya hemos hablado en pasadas entregas, y la reservada es aquella que de darse a conocer pondría en riesgo la gobernabilidad o la seguridad, o bien la que forma parte de trámites o procesos administrativos hasta que finalicen.
Otra de las cuestiones que llama la atención de los servidores públicos es que quien solicite información no debe demostrar interés, es decir, las personas pueden pedir la información que quieran y no tienen que explicar para qué la usarán, ni por qué preguntan. Lo ideal es que las personas utilicen la información para beneficio propio, en última instancia para tener una mejor calidad de vida; pero también pueden preguntar por preguntar. Los periodistas con seguridad van a preguntar para tener la nota, para armar el gran reportaje, para hacer mejor su trabajo; pero cuando elaboren preguntas no tendrán que decir para qué utilizarán la información.
Además, al realizar una solicitud de información pública, tampoco será necesario dejar tres copias de la credencial de elector, entre otras cosas, porque ni siquiera se requiere ser mayor de 18 años para pedirla, así que también estudiantes de secundaria y hasta niños en edad escolar podrán formular solicitudes.
Aquí cabe recordar que en cada entidad y dependencia se ha habilitado una Unidad Administrativa de Acceso a la Información Pública, que recibirá todas las preguntas y las turnará a las áreas correspondientes dentro de la misma dependencia. Una vez que las áreas proporcionen la información, será la Unidad Administrativa de Acceso a la Información Pública quien la pondrá a disposición del solicitante.
En caso de que el solicitante no esté conforme con la respuesta que le den, sea porque le dicen que la información está clasificada –como reservada o como confidencial- o porque le dan la información incompleta, o porque le dicen que no existe, el solicitante presentará un recurso de revisión en la misma Unidad Administrativa de Acceso a la Información Pública, que a su vez la turnará a la Comisión para el Acceso a la Información Pública, para que sea la CAIP quien funja como árbitro y decida si la dependencia debe entregar la información requerida al solicitante.
La última gran preocupación de los funcionarios es el temor de qué va a pasar cuando se deba hacer pública información que resulte incómoda para la administración, cuando se respondan solicitudes que pongan en evidencia a servidores públicos actuales o de administraciones pasadas y eso pueda deteriorar su imagen o la de un partido. Eso puede pasar, y es parte del proceso de aprendizaje; pero no hay que tener miedo, es posible aprender de la experiencia federal. Muchos analistas coinciden en que la transparencia y el acceso a la información es probablemente el único logro importante del gobierno foxista. Incluso se ha dicho que es el único cambio estructural destacable en el sexenio. Fox pasará a la historia como el presidente en cuyo mandato se instauró la transparencia en el país. Por eso pasará a la historia, no por los escándalos que han salido a la luz gracias a la transparencia: el toallagate, la información de su rancho “secreto”, las cuentas en ropa de la “familia presidencial”… Finalmente, los beneficios de la transparencia y la rendición de cuentas son mucho mayores, son un bien mayor, en comparación con los datos sucios que pudiera haber y hacerse públicos. No hay que tener miedo.

Mañana puede ser un gran día si cada persona, cada medio de comunicación, cada funcionario asume la gran responsabilidad que tiene en esta nueva era del acceso a la información pública en el estado y se guía por el principio de publicidad de la información que marca la ley poblana.

 
 
 
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