INFORMACIÓN QUE INCOMODA
Por Roberto Díaz Sáenz*
El Heraldo
17 enero 2006
A veces no saber es muy cómodo, el no sentirnos responsables de lo que pasa por el hecho de no enterarnos siempre nos quita un peso de encima. Quien no sabe que se ha cometido alguna irregularidad o injusticia no sentirá el desagrado propio o la indignación ante el hecho ilícito; quien no sabe no puede impedir o propiciar que no vuelvan a repetirse dicha acción; el que no sabe no puede exigir o protestar; el que no sabe se deja engañar. El desajuste entre lo que una cosa es y lo que realmente es, se llama error y el no tener el conocimiento correcto de las cosas nos lleva, la mayoría de los casos, a perder o desaprovechar muchas cosas patrimoniales o no. “No es que todos hayan pensado igual pero en algunas notas coincide; por ejemplo, en la convicción de que todo es indiferente, hasta apático”(1) el que nada sabe nada teme.
Existen algunos requisitos previos para poder hablar de una democracia: cargos públicos electos; elecciones libres, imparciales y frecuentes; libertad de expresión; autonomía de las asociaciones y de la ciudadanía inclusiva, y contar con fuentes alternativas de información(2) El gobernado puede participar de manera más directa en la toma de decisiones de su gobierno al contar con más y mejor información pública; la opinión de cada uno puede verse alimentada por elementos reales, comprobables.
Si queremos disfrutar de un mejor derecho de expresión y una crítica libre que contribuya a fortalecer la opinión pública, hay que buscar el conocimiento de los actos y hechos de los servidores públicos. La Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Estatal sirve como instrumento para ir consolidando la democracia en Puebla, su plena entrada en vigor no garantizará de manera automática que vivamos en ese ambiente. Nos encontramos construyendo un sistema propiamente democrático. Tanto la ley de Transparencia como la Comisión para el Acceso a la Información Pública –Caip- contribuyen proporcionando un avance concreto y específico para esa meta; primero porque la ley se aprobó en un marco muchas veces no acostumbrado (sobre todo por la naturaleza del tema) esto es, por unanimidad y también por que la naturaleza de la Caip permite garantizar al ciudadano total imparcialidad en sus resoluciones.
El uso del derecho a saber información pública es incierto, pero existe el beneficio de la duda y sobre todo la confianza en que los responsables de cumplir la ley tomen conciencia de la importancia y conveniencia de la transparencia; para muchos parecerá un ataque a su libertad de actuar, para otros un instrumento para ser más eficaz, pero de lo que estoy seguro es que para la mayoría representa un avance significativo que no podemos dejar pasar ni desestimar.
Los medios de comunicación ya no son los mismos y muchos otros no lo serán; existirán algunos que se muestren ante sus lectores o audiencia como abanderados del derecho a saber, y esperamos que el ejercicio del derecho lo realicen con responsabilidad
serán los mismos; la cerrazón propia de algunos no es bastante para que se continúe con el avance iniciado hace ya un año. Los tiempos han cambiado,los titulares de los tres poderes del Estado han permitido el desarrollo inicial del derecho de acceso a la información pública en Puebla, su voluntad tiene una visión muy clara, hacer de este Estado un lugar de mayores oportunidades y más cercano a la gente. Recuperar la confianza en las instituciones es tarea de todo Gobierno, “en la actualidad, y no sin razón, la preocupación por establecer mejores normas para la gobernabilidad, la transparencia y la rendición de cuentas se extiende por todo el mundo...la corrupción se califica como un problema fundamental en las encuestas de opinión pública; y los responsables políticos la consideran un factor endémico que deben enfrentar en sus estrategias y políticas”(3). La corrupción es un problema de mentalidad y de cultura.
La apertura no sólo es en la información pública, sino en la mentalidad de los servidores públicos. Aquellos a los que se les ha confiado el derecho de ejercer el poder público deben rendir cuentas. La entonces Ombusman Parlamentaria de Suecia Anna Karin Ludin, en el 2003 al explicar el modelo sueco de acceso a la información y de libertad de expresión, afirma que la transparencia gubernamental y la entrega de cuentas son 2 principios claves en el sistema su gobierno para que la corrupción sea un fenómeno raro en su país.
Si la democracia exige participación pública en el debate sobre asuntos de interés común, también debe exigir que los ciudadanos cuenten con medios para ejercer control sobre la administración, a fin de promover su eficiencia y disuadir los actos ilícitos. Por ello una democracia debe garantizar la transparencia dentro de la administración pública y asegurar el derecho del acceso a los documentos oficiales; esto nuestro Estado esto es un derecho constitucional. El principio del acceso ciudadano a la información permite: Que cualquier persona pueda leer los documentos de las autoridades; que los servidores públicos estatales y municipales puedan informar a la población y que puedan divulgar información en los medios de comunicación sin que por ello se les investigue; que los ciudadanos y medios de comunicación puedan asistir a juicios, reuniones parlamentarias, de cabildo y otras semejantes; que los ciudadanos puedan evaluar cotidianamente a sus autoridades y a propiciar mayor confianza en el sector privado.
La tecnología de la información en el gobierno es necesaria para atender, evaluar y controlara las peticiones, las acciones y a los sujetos que obliga la ley; el 93% de las solicitudes de acceso a la información hechas a las Dependencias y Entidades Federales se hacen vía electrónica; en el primer año, fueron recibidas más de 39 mil solicitudes, mientras que Canadá y Australia durante el primer año del ejercicio del derecho a saber recibieron mil y 2 mil solicitudes respectivamente. ¿Cuántas solicitudes recibirán los sujetos obligados(4) en Puebla a partir del próximo 17 de febrero? Solamente usted lo determinará. |