En América Latina los temas de transparencia
y acceder a la información pública han tenido su aceptación
bajo el atractivo de que aminoran la corrupción, provocan la
eficiencia de los servidores públicos y mejoran la calidad de
vida de las personas, dado que al contar con una ley que les garantiza
el derecho de saber se pueden tomar mejores decisiones. Desafortunadamente
estas ventajas no han tenido el impacto deseado en las personas, en
los gobernados. Algunas de las razones se deben, por ejemplo, la falta
de espacios para debatir y abogar por el respeto al derecho de acceso
a la información pública. El fenómeno cultural,
como cualquier otro, requiere de tiempo para socializar el conocimiento.
La falta de homogeneidad en las diferentes legislaciones y la falta
de comunicación entre autoridades y grupos de la sociedad civil,
también influyen en esa falta de impacto. México es punta
de lanza en relación con los otros países de América
Latina, ya que cuenta a nivel Federal con un órgano con autonomía
legal para resolver las controversias sobre el acceso de la información
pública; los medios de comunicación, sobre todo escrita,
están haciendo uso de este derecho y los Estados de la República
a excepción de Oaxaca, Tabasco y Chiapas, ya cuentan con leyes
de transparencia y acceso a la información pública. El
orden en el que fueron publicadas las 28 leyes de transparencia y acceso
a la información pública en el país es el siguiente:
Sinaloa 23 de abril de 2002, Aguascalientes 30 de julio de 2002, Michoacán
2 de agosto de 2002, Querétaro 27 de septiembre de 2002, nuevo
león 21 de febrero de 2003, Durango 25 de febrero de 2003, Colima
1 de marzo de 2003, Distrito Federal 8 de mayo de 2003, Guanajuato 29
de julio de 2003, Morelos 27 de agosto del 2003, Coahuila 4 de noviembre
de 2003, San Luís Potosí 20 de abril de 2004, Estado de
México 30 de abril de 2004, Nayarit 27 de mayo de 2004, Yucatán
31 de mayo de 2004, Quintana Roo 31 de mayo de 2004, Veracruz 8 de junio
de 2004, Zacatecas 14 de julio de 2004, Tlaxcala 13 de agosto de 2004,
Puebla 16 de agosto de 2004, Tamaulipas 25 de noviembre de 2004, Jalisco
6 de enero de 2005, Baja California 12 de agosto de 2005, Guerrero 14
de octubre de 2005, Chihuahua 15 de octubre de 2005. Siendo publicada
la Ley Federal el 01 de mayo de 2002.
Otro tema que surgió con la publicación
de las leyes de transparencia y acceso a la información pública,
es el del respeto a la vida privada y en especial a los datos que de
los gobernados tienen las autoridades y de la prohibición de
su circulación o entrega a terceros sin la autorización
de su titular. Los medios electrónicos, la velocidad que existe
para compartir información y las jugosas ganancias que pueden
generar los padrones que contienen información de las personas
en el comercio han llamado la atención a los legisladores, pero
el esfuerzo aún no ha concluido. Si bien en las leyes existentes
se ha aprovechado para regular, en parte, la protección de esos
datos confidenciales en poder del gobierno, no menos cierto resulta
que, salvo honrosas excepciones(1), la información de los particulares
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clientes que administran las empresas privadas no tienen regulación
legal alguna. En este apartado Colima cuenta con una ley al respecto
cuya aplicación es para los “datos de carácter personal
que sean registrados en cualquier soporte físico que permita
su tratamiento, tanto por parte del sector público como privado
dentro del Estado”(2) las sanciones son económicas y van
de 50 a 10,000 unidades de salario que se ejecutan como créditos
fiscales en contra de los infractores. Existe un pendiente legislativo
en el Congreso Federal y en los Congresos Locales. En nuestro país el derecho de acceso a la información
pública requiere de una política educativa, tanto gubernamental
como en las instituciones privadas, que promuevan y patrocinen la preparación
en este tema; es una realidad que en los estudios tanto de pregrado
como en los de posgrado se omita esta materia de estudio. De la misma
forma es necesaria una bibliografía mayor dada la falta de demanda.
En la medida en que esta política se desarrolle, la población
irá dando la importancia que se merece el acceder a la información
pública.
En breve viviremos una época donde los candidatos
a un cargo de elección popular seguramente se descalificarán;
acción tradicionalmente utilizada en campañas electorales
en México y también desafortunada porque si observaran
las últimas encuestas, en particular la dada a conocer por el
Centro de Estudios Sociales de Opinión Pública de la Cámara
de Diputados del Congreso de la Unión, el 70 % de los ciudadanos
no están de acuerdo con el desempeño del Congreso Federal
(síntoma inequívoco de una sanción social y de
pérdida de confianza). Casualmente la proporción de abstinencia
en las jornadas electorales es esa. Existen nuevos mecanismos para que
el interés de las personas y su respectiva confianza sea recuperada
y con ello participen en las políticas públicas; recordemos
que el poder mas importante se encuentra en el pueblo y, al tener en
sus manos la decisión de quiénes tomarán decisiones
en su representación, se vuelve muy importante afrontar la responsabilidad
como ciudadano. La posibilidad de evaluar a las autoridades puede reducirse
en tiempo si tomamos en cuenta, por ejemplo que en nuestro Estado ya
no será cada 3 ó 6 años lo que hay que esperar
para evaluar, entre otras cosas, a los servidores públicos, sino
cada vez que queramos, es decir, mediante las solicitudes de acceso
a la información las personas tienen el derecho a partir del
17 de febrero del año que vivimos, para preguntarle a los Poderes
Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y en general aquellas que administran
recursos públicos todo lo que deseamos saber.
El ejercicio de éste derecho propiciará
mayor eficacia en la actividad gubernamental, reducción en los
índices de corrupción y beneficios en la calidad de vida
de las personas; la verdad es todo aquello que se anuncia tal y como
es, este es un valor que alimenta la confianza y es algo que los gobiernos
modernos cumplen. |